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Victoria Inaudi
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Instante

No hay destino más sagrado que estar presente en este instante que respira. Tú sabes que el fruto no madura por gritarle al sol, ni la flor abre por la ansiedad del tallo, tanto menos la noche se acorta por temerle al misterio… No existe prisa ni urgencia en el fruto, en la flor, en la noche… Si aprendiéramos a no tener prisa, descubriríamos que ya estamos en casa. Y que no se hace necesario sustentar la urgencia con la creencia de que valemos más cuando somos algo terminado. Si aprendiéramos a caminar al lado del tiempo, ya no lo mediríamos en logros o llegadas, ni le pediríamos respuestas inmediatas. Caminaríamos junto a él como se camina con un viejo amigo, en pausa, en gratitud, en escucha. Y en esa rendición suave brotan verdades profundas que solo florecen en terreno sereno. Lo eterno no llega por presión, sino por presencia.

Victoria Inaudi